lunes, 18 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
Slash - Apocalyptic Love (2012)
Dos años ha tardado Slash en ofrecernos su segundo disco en solitario. Atrás han quedado los discos de sus proyectos paralelos como Snakepit, Velvet Revolver y, por supuesto, Guns N' Roses (banda que abandonó hace casi veinte años). El primer álbum supueso toda una grata sorpresa para la escena rockera en abril de 2012. Lo que parecía convertirse en un mero proyecto de colaboraciones, sin demasiadas espectativas, con artistas de la talla de Chris Cornell (Soundgarden, Audioslave), Ozzy Osbourne (Black Sabbath), Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters), Alice Cooper, Iggy Pop, o Lemmy Kilmister (Motörhead), acabó convirtiéndose en un álbum lleno de muy buenos temas e interpretaciones destacadas por parte de Slash y sus colaboradores, además de un éxito a nivel de ventas mundiales. Destacar también que tres de sus compañeros, en la formación original de Guns N' Roses, participaron en la grabación del disco. Contretamente fueron Izzy Stradlin (guitarra), Steven Adler (batería) y Duff McKagan (bajo). Este primer trabajo contaría con una participación especial, que acabaría siendo la voz en este segundo álbum: Myles Kennedy (Alter Bridge).
Kennedy aportó su característica voz en dos de los catorce temas del primer disco. Para este segundo, Slash pensó exclusivamente en él para interpretar todos y cada uno de sus temas, ya que Myles había sido el vocalista de la gira de presentación del álbum homónimo del guitarrista. Además ha contado con la participación de dos músicos, ambos bajo el nombre de The Conspirators: Todd Kerns, al bajo, y Brent Fitz, a la batería. El sonido del primer disco era variado (en cuanto los registros de los artistas) aunque tratando de conseguir, en esencia, un disco de rock. Este segundo continúa con la misma fórmula, contando con la colaboración principal de un valor seguro a la voces como es Myles Kennedy y con mucha calidad en la gran mayoría de las composiciones. Slash, uno de los más grandes guitarristas de la historia, continúa su andadura con buen pie y promete seguir ofreciéndonos buena música en los próximos años. ¿Será también con una posible reunión con Axl Rose y el resto de sus ex compañeros? Quién sabe si esa posibilidad se hará realidad algún día.
lunes, 4 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
Audioslave - Audioslave (2002)
A finales del año 2000, Zach de la Rocha anunciaba su abandono como vocalista de la banda Rage Against the Machine. El resto de miembros del grupo (el guitarrista Tom Morello, el bajista Tim Commerford y el batería Brad Wilk) decidieron buscar un nuevo cantante para poder seguir con el proyecto. Nombres como el de B-Real (Cypress Hill) fueron escogidos para las audiciones, pero lo que buscaba la banda era algo totalmente diferente a lo que de la Rocha había aportado al grupo (un estilo vocal rapero). Tras varias pruebas realizadas, el productor Rick Rubin les recomendó a Chris Cornell (antiguo vocalista de Soundgarden, banda que había anunciado su separación cuatro años antes). Finalmente Cornell fue el elegido, asegurando Rubin, que con él a las voces, RATM serían una banda mucho más grande que con de la Rocha. No obstante, el nuevo proyecto no continuaría bajo el nombre de RATM sino bajo el de Audioslave. El nombre de Audioslave surgió de una idea repentina de Cornell. Nombre que fue aceptado inmediatamente por el resto de componentes, asegurando que fue la única opción que barajaban en ese momento. Curiosamente, otra banda (originaria de Liverpool) tenía el mismo nombre y al final consiguieron llegar a un acuerdo para que los Audioslave estadounidenses pudiesen utilizarlo pagándoles una suma de dinero a los ingleses.
El álbum homónimo de Audioslave salió a la venta en noviembre de 2002, consiguiendo vender en su primera semana 162.000 copias y entrando en la lista de ventas Billboard 200 en el séptimo puesto. El número de copias vendidas de este primer trabajo es hasta la fecha de 3.000.000, despachadas solamente en los Estados Unidos. A pesar de este éxito comercial, el disco recibió críticas variadas por parte de la prensa especializada, definiéndolo algunos como un disco "predecible", "carente de inspiración", "un completo sinsentido en sus letras" o "un producto de rock sintetizado que no transmite calor" (en alusión a la producción realizada por Rick Rubin). Sea como fuere, el supergrupo consiguió bastante éxito y todavía tuvo cuerda para realizar otros dos álbumes más antes de su separación definitiva (por problemas personales y diferencias musicales entre los miembros, sobre todo por parte de Cornell) de la escena musical en el año 2007.
miércoles, 23 de mayo de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
Storm Corrosion - Storm Corrosion (2012)
La relación entre Mikael Åkerfeldt (Opeth) y Steven Wilson (Porcupine Tree) lleva gestándose desde que este último produjese el quinto álbum de los suecos, Blackwater Park, allá por el año 2001. Desde entonces, la relación ha ido acrecentándose y Wilson ha intervenido en casi todas las producciones de Opeth hasta la fecha. Siempre se llegó a pensar que algún día unirían sus fuerzas para componer temas destinados a un proyecto común. Se rumoreaba también que el ex batería de Dream Theater, Mike Portnoy, formaría parte de esa supuesta colaboración pero finalmente no ha sido así. Quedando los dos músicos como únicos integrantes del proyecto musical, comenzaron a reunirse para escuchar música, beber vino y hablar largo y tendido sobre la posibilidad de crear algo original o, al menos, alejado del estereotipo sonoro que definía a cada uno de ellos en sus respectivas bandas. Estas primeras reuniones sucederían a principios del año 2010, para un año más tarde estar inmersos en la grabación de los temas que conformarían el debut del proyecto.
El resultado final ha sido definido por los propios artistas como la tercera parte de la trilogía iniciada por el último álbum de Opeth, Heritage, y continuada por el segundo álbum en solitario de Wilson, Grace for Drowning. Habiendo escuchado estos dos últimos discos, uno se dispone a hacer lo mismo con el de este proyecto y, aunque se noten ciertas influencias de los anteriores, no deja de desprender algo bastante diferente a lo realizado hasta ahora por Åkerfeldt y Wilson. Si hubiese que definir este disco y, sobre todo, encasillarlo en un género determinado, la tarea sería ardua. El álbum contiene elementos de rock progresivo (aunque el rock no sea aquí el género, ni mucho menos, predominante), arreglos orquestales (gracias a la participación de instrumentos clásicos de cuerda y de viento-madera) y mucha presencia acústica. En definitiva: un álbum de difícil digestión para el oyente, con partes bellas y partes oscuras, pero lleno de gran calidad y originalidad.
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